lunes, 17 de noviembre de 2014

TV DE PAGA Y LAS BAJAS ASISTENCIAS A LOS ESTADIOS

Hoy las miles de butacas vacías en los parques del béisbol dominicano preocupan desde el ciudadano más ajeno al juego que se cuestiona el interés real por el torneo hasta a directivos de la Lidom que (¿finalmente?) comienzan a entender que hasta el arroz, habichuela, el pollo y la cerveza se tienen que promocionar para venderse. También a los patrocinadores, que miden hasta el mínimo centímetro el efecto que puede tener la inversión que hacen en publicidad. El precio de las boletas, las dificultades en los parqueos, la inseguridad, el transporte, la promoción, el nivel de la liga y un etcétera que puede alcanzar la decena son las conclusiones de agentes que de una u otra forma inciden en la liga. Para dueños de equipos el problema es de las gradas económicas y de la primera parte del torneo, puesto que el nivel de vena de abonos (un secreto que solo ellos manejan) no manda señales de preocupación. Pero el problema de la asistencia en los recintos deportivos dominicanos es un tema tan amplio para tratarse como a un paciente con cáncer. La Liga Nacional de Baloncesto (LNB) ha fracasado para llevar público a las principales sedes, salvo excepciones, igual ocurre con torneos hasta hace poco exitoso en taquillas como San Pedro de Macorís, La Romana, San Francisco de Macorís y ni decir del agonizante distrital. Aun el Grand Prix Mundial de Voleibol en su última parada en Santo Domingo no despertó el mismo interés. Muy diferente a lo que ocurría entre las décadas de 1970 hasta principio del siglo actual. Mi teoría Creo que un factor que se ha tomado poco en cuenta cuando se hace un diagnóstico sobre el problema es el crecimiento de la televisión por cable en el país. De acuerdo a las estadísticas que publica en su portal el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) en septiembre de 2008 en el país había 118,745 suscriptores al servicio de televisión por paga . Desde entonces y hasta el mes de agosto pasado la cifra ha dado de un 290% al alcanzar los 509,516. Esto equivale a que casi en una de cada cinco viviendas en el país hay una suscripción por cable partiendo del dato arrojado por el Censo Nacional de Población y Vivienda de 2010 que reveló en la República Dominicana habían 2,7 millones de casas. La TV por cable ofrece una alta variedad de opciones que satisfacen las necesidades desde niños hasta el público femenino, pero los varones que trabajan durante el día es en las noches que pueden disfrutar desde películas hasta deportes, incluyendo documentales, noticias internacionales, historia, Etc. Un seguidor del béisbol y otros deportes con “cable” en su hogar tiene acceso a seguir los tres partidos de la pelota otoño-invernal, pero también a ver juegos de la NBA, balompié, fútbol americano, tenis, golf, boxeo, Etc. ¿Cuánto se ha evaluado este fenómeno? ¿Cuántas veces se lo piensa una persona con ese servicio en su hogar, dejar la comodidad de su casa, la seguridad para irse a un estadio en el que en una noche puede gastar lo mismo que le cuesta el servicio de cable por un mes? Es el punto que menos se ha tomado en cuenta y creo que es uno a considerar. Cuando a mediados de la década de 1950 las cadenas estadounidenses comenzaron a comprar derechos televisivos las altas instancias de la Major League Baseball temían a que esa comodidad alejara a los fans de los parques y restringieron las señales a 90 kilómetros de distancia de los estadios. Quizás la tranquilidad que demuestran ejecutivos como José Miguel Bonetti a la hora de preguntársele por el tema dé una explicación. Ellos sí manejan los datos de la audiencia y mientras sea negocio para los patrocinadores el tema no activará las alarmas. 

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