ESPN...A menos que usted sea un aficionado de los Yankees de Nueva York, probablemente no le haya prestado demasiada atención a Iván Nova.
Puede que piense que está sobrevalorado porque lanza en Nueva York y que
su récord de 21-8 está matizado por esa efectividad de 4.21.
O quizás considere que está subestimado, pues su efectividad de 5.69
está temporada es compensada por un xFIP (pitcheo independiente de la
defensa, una herramienta estadística que ayuda a evaluar la actuación de
un lanzador independientemente de factores externos, como la calidad de
la defensiva de su equipo) de 3.46 que es bastante mejor que el
promedio.
En cualquier caso, sea considerado un As o un abridor de la parte
trasera de la rotación, Nova merece atención, pues su ascenso a las
mayores es un testamento de un caso en el que, en perfecta simetría, se
conjugaron oportunismo, evaluación, desarrollo, suerte y, por supuesto,
talento.
Alcanzar las Grandes Ligas es una tarea complicada para la mayoría de
los jugadores; en el caso de Nova, su presencia en Nueva York representa
un triunfo organizacional para los Yankees, el tipo de historia que se
celebra en los cuartos traseros, las oficinas de los coaches y en los
desordenados carros que los scouts manejan de un sitio a otro en busca
de la próxima estrella.
Estadísticamente, no es sencillo llegar a las mayores. Desde 1965, y a
de acuerdo a Major League Baseball, 60.428 jugadores han sido
seleccionados en el draft amateur. Ahí no se cuenta el número de
incontables jugadores de otros países que firmaron como agentes libres,
un grupo cuya cuenta no se llevaba oficialmente hasta hace poco. Pero
para poner las cosas en perspectiva, aproximadamente 500 agentes libres
internacionales son firmados cada año.
Sin embargo, desde 1965, sólo 8,493 jugadores -- bien sea salidos del
draft o firmados como amateurs internacionales- han aparecido en al
menos un juego de Grandes Ligas. Ciertamente, las probabilidades de
alcanzar las mayores son pocas, y había muy poco en la historia de Nova
--firmó en Palenque, una pequeña aldea cerca de San Cristóbal, en
República Dominicana -- que lo hiciese lucir más como posible grandeliga
que el resto de los muchachos latinos firmados a lo largo de los años.
El ascenso de Nova -- tuvo marca de 16-4 con 3.70 de efectividad el año
pasado -- sirve para recordar que la columna vertebral del beisbol
siguen siendo scouts, coaches y, por supuesto, jugadores con
experiencias diversas y particulares.
En el año 2004, los Yankees vieron algo en Nova que le hizo merecedor de
un bono de 80.000 dólares por su firma, un monto promedio para un
prospecto en la República Dominicana y ciertamente una cifra superior a
esos bonos de más bajo costo -- de 10.000 o 20.000 dólares -- que se
otorgan a tantos jugadores sólo por un capricho, una corazonada o por la
relación con un entrenador. Firmar a un jugador por casi seis cifras
indica que el equipo vio al menos una cualidad que proyectaba bien,
aunque no el suficiente potencial para merecer un bono de siete cifras.
Para que esa cualidad salga a flote, el equipo depende de buenos coaches
y de la capacidad del jugador para adaptarse. E incluso así, es posible
que el pelotero nunca alcance su potencial.
"Hubo mucho trabajo de los coaches y los scouts, pero la mayoría del
trabajo lo hizo [Nova]", dijo el vice presidente de los Yankees, Mark
Newman. "Estamos felices por él. Felices por los Yankees. Este proceso,
este sistema, produjo ese resultado. Así que hay mucha gente que estuvo
envuelta en esto que debería sentir muy bien por ello. Por eso estamos
aquí. Es lo que estamos supuestos a hacer. Es lo que estamos tratando de
lograr, pero es duro".
Cuando Nova vuelva a tomar el montículo -- el viernes por la noche en
Oakland, si un esguince de tobillo se lo permite -- habrá algunos
aficionados de los Yankees preocupados por su efectividad o inquietos
por la cantidad de jonrones que ha permitido (10 hasta el momento,
mientras que el año pasado permitió 13). Pero no se equivoquen: el hecho
de que esté allá afuera es una especie de milagro.
Durante la primavera del 2004, Víctor Mata, un scout de los Yankees en
Dominicana, recibió una llamada de un entrenador con el cual tenía una
relación cordial. Mata ya había firmado a Yhency Brazoban de este trainer, así que confiaba en su opinión.
Usualmente, las firmas en la República Dominicana son el resultado de
este tipo de relaciones entre entrenadores y caza talentos. La
naturaleza del mercado de agentes libres requiere que los scouts estén
bien conectados y pocos lo están mejor que Mata, un ex jardinero de 50
años que jugó para los Yankees.
"Te tengo un prospecto", le dijo el entrenador a Mata. "Yo sé qué tipo
de peloteros te gustan. Este muchacho está listo para firmar".
El muchacho en cuestión era Iván Nova, que entonces tenía 17 años. Mata
no sabía mucho sobre él. Pocos lo conocían. Había pasado un par de
semanas en la academia de los Medias Rojas de Boston, pero en líneas
generales era un chico desconocido.
Durante sus primeros años en el beisbol, Nova jugó en el campocorto y en
los jardines. Nadie veía en él a un prospecto hasta que empezó a crecer
cuando alcanzó la adolescencia.
Siendo ya un chico alto, los coaches de la zona empezaron a tomarlo en
cuenta. Un día, después de jugar contra jóvenes de su propia edad una
mañana, le pidieron a Nova, quien para entonces tenía 15 años, que se
apareciese más tarde en el campo local para jugar contra muchachos
mayores. Alguien quería ver si podía lanzar.
"Yo había pitcheado antes, cuando era un niño, pero tenía mucho tiempo sin hacerlo", recordó Nova.
Pero esa figura alta y larguirucha (los Yankees dicen que mide 6 pies 4
pulgadas, y que pesa 225 libras, pero era mucho más flaco en aquel
momento) hacían de él un natural. Casi de forma instantánea estaba
lanzando con precisión hacia el plato. Desde ese momento, Nova sería un
pitcher.
Pero ese descubrimiento tardío detuvo el desarrollo de Nova. Era como si
estuviese empezando desde cero. Su entrenador le dijo que no sería
fácil convertirse en un pitcher prospecto porque estaba empezando muy
tarde, al menos para los estándares de las promesas en Quisqueya.
Cada vía, Nova se levantaba a las 5 de la mañana para entrenar. Había
días en los que quería quedarse en la cama, pero su padre, Manuel, que
manejaba un restaurante/bar en la playa de San Cristobal, ya estaba
despierto para decirle a su hijo que trabajase duro, algo que él había
hecho toda su vida para mantener a sus muchachos. Hubo momentos en los
que la familia no tenía suficiente para comer, así que Manuel Nova
sacrificaba la mitad de su cena para que sus cinco hijos, que dormían en
la misma cama, tuviesen un poquito más de comida. Había días en los que
Manuel le pedía a los niños que le diesen una mano en el restaurante,
para que así la familia tuviese un poquito más de dinero. Tales eran las
necesidades de los Nova.
Nova sabía que, sin importar lo mucho que quisiese dormir, no podía
decirle a su padre que se fuese cuando venía a despertarlo a las 5 de la
mañana.
Eventualmente, Nova se ganó la atención de unos pocos scouts. Johnny
DePuglia, quien trabajó como escucha de los Medias Rojas, recordó que el
equipo quiso firmarlo, pero que Nova no parecía convencido.
"La verdad es que no quería firmar con Boston", dijo Nova. "Mi papá y yo éramos fanáticos de los Yankees".
Así que el trainer llamó a Mata y los Yankees se interesaron. Nova pasó dos semanas en la academia del equipo.
"Le dije a mi trainer que a la primera oportunidad que hubiese quería
firmar con los Yankees", dijo Nova. "Él me decía que era posible
conseguir más dinero en otro lado. Le dije que no me importaba. Yo
quería firmar con los Yankees".
A Mata le gustaba que Nova tuviese un cuerpo largo y sin grasa y que su
mecánica de lanzar fuese buena. Sus pitcheos no impresionaban a nadie --
como máximo, lanzaba entre 86 y 89 millas por hora, su curva era buena y
tenía tino para tirar el cambio -- pero su forma natural y sencilla de
lanzar predecían posibilidades fascinantes.
Mata hizo entonces lo que hacen los scouts: soñó. Sus instintos le
decían que, si las cosas salían a la perfección, este muchacho flaco y
alto podría ser algún día un pitcher de Grandes Ligas.
"Cuando te esfuerzas mucho para lanzar entre 86 y 88 millas por hora,
entonces no tienes mucha proyección", dijo Mata. "Pero cuando lanzas
tranquilo, puedes esperar que la velocidad mejore. Pesaba 175 libras
cuando llegó a la academia. Uno pensaba que cuando subiese a 200 o 225
libras, entonces la pelota saldría con mucha más fuerza".
Ahora era sólo cuestión de convencer a los que toman las decisiones de
que valía la pena firma a Nova. Aquello no resultó muy difícil. Cuando
terminó su estadía de dos semanas en la academia, Newman, un
experimentado scout que pasa buena parte de su tiempo en Latinoamérica,
reconoció muchas de las cualidades que había visto Mata.
Adicionalmente, Nova demostró durante juegos simulados una capacidad
extraordinaria para lanzar strikes, algo que muchos pitchers latinos no
logran a tan temprana edad. Entrenados para impresionar durante las
pruebas para prospectos, muchos tratan de romper el radar de velocidad
en vez de tirar strikes. Nova no era uno de esos.
Normalmente, la edad de Nova, que entonces tenía 17 años, habría sido un
problema. En la República Dominicana, muchos equipos se alejan de
muchachos mayores de 16 años, la edad a partir de la cual pueden firmar.
Lo hacen porque piensan que los peloteros latinoamericanos no están tan
desarrollados porque han jugado poco. Nova, de acuerdo con esa teoría,
estaría un año retrasado en la pelota profesional, y no jugaría su
primer encuentro hasta que tuviese 18 años.
Pero los Yankees tenían sus propias teorías. La filosofía de Nueva York,
como organización, es buscar a cualquier pelotero que tenga talento o
muestre potencial, un enfoque que les permitió conseguir a prospectos ya
mayores como Melky Cabrera (firmado a los 17 años) y Robinson Canó (firmado a los 18), entre otros.
"Nos dimos cuenta que el talento se muestra en distintas formas", dijo
Newman. "Lo mejor que se puede hacer en el área de scouteo y desarrollo
de jugadores es mantenerse expandiendo la disponibilidad de talento.
Seguimos encontrando formar de probar y encontrar jugadores que nos
gustan. Con cualquier jugador en el planeta puedes encontrar algo que no
te va a gustar. Nosotros nos mantenemos buscando las cosas positivas,
buscando en esos rincones oscuros".
Newman ofreció 80.000 dólares. Nova aceptó enseguida. Ahora los Yankees
tenían que esperar que con algo de guía, se desarrollase.
Una de las mejores cosas del beisbol es que la mayoría de las veces --
aunque ciertamente hay sus excepciones -- los jugadores son
recompensados por sus acciones, una verdadera meritocracia.
"Yo siempre creo que los jugadores tienen un chance, así le hayamos dado un dólar o un millón", dijo Mata.
Nova ascendió a través del sistema de ligas menores de los Yankees por
delante de algunos prospectos mejor evaluados y mejor pagados. Aquí es
donde entró en juego la suerte.
No había forma de que los Yankees supiesen que tan bien iba a integrarse
Nova al beisbol profesional. Pero lo que sí sabían gracias a su prueba
de dos semanas en la academia de República Dominicana es que era un
jugador con una confianza tremenda en sí mismo, una característica
necesaria para alguien con su historia que se enfrentaba a un camino
difícil en las menores y cuyas probabilidades de éxito no eran las más
altas.
Esa confianza fue lo que lo mantuvo a flote en esas primeras y difíciles
temporadas. Durante esos días de su primer año en Estados Unidos,
frustrado porque sólo podía comer pizza ya que no podía leer un menú en
inglés, fue su convicción de que podía llegar a las Grandes Ligas lo que
lo ayudó a trabajar más.
Pero muchas veces, ni soñar era fácil. En el 2008 comenzó la temporada
en el clase A Tampa con una cadena de derrotas, y se sintió tan
decepcionado que llamó a su familia y les dijo que quería renunciar.
"Lo único que quería era ganar", dijo Nova. "Lo único que me importaba
era ganar. Mientras se acumulaban las derrotas, me frustraba y me quería
ir a mi casa".
Mucha gente dentro de la organización lo llamó para hablar con él. Eventualmente, Mata se enteró de lo que estaba pasando.
"Si quieres me monto en un avión ahorita mismo y te traigo de vuelta
conmigo", le dijo Mata a Nova por el teléfono. "Pero me lo tienes que
decir en la cara".
Nova se quedó. En cualquier caso, a los Yankees les entusiasmaba su
devoción por ganar. La organización empezó a reconocer que valoraba más
al equipo que su propia actuación.
Y ni siquiera ese complicado camino en Clase A redujo su amor por el juego, otro giro de suerte en esta historia.
Cuando era un niño, Nova aprendió a jugar beisbol en las calles. Durante
la semana, el campo en Palenque estaba normalmente ocupado por
muchachos mayores, así que los más pequeños como Nova tenían que esperar
hasta el sábado para poder jugar en un diamante de verdad. A veces,
parecía que las tormentas sólo venían los sábados. Pero los muchachos no
se dejaban desanimar. Muchos, incluido Nova, agarraban esponjas,
sábanas, lo que fuese para quitarle el agua a los campos inundados.
Jugaban a pesar de la lluvia.
Su amor por el juego lo ayudó a superar otra fase complicada, cuando ya
estaba más cerca de las Grandes Ligas. Al final de la temporada de 2008,
Nova no fue protegido en el draft de Regla 5. Los Yankees pensaron que
si bien era posible que alguien tomase a Nova, las pobres estadísticas
que tenía hasta ese momento podrían hacer pensar que no pasaría la
temporada completa en el roster de las mayores de su nuevo equipo -- un
requerimiento para cualquier jugador seleccionado bajo la Regla 5 -- y
que entonces tendrían que devolverlo.
Tuvieron razón. Los Padres de San Diego lo tomaron. Pero tuvo una
primavera espantosa y lo devolvieron a Nueva York antes de que comenzase
la temporada.
Nova se sintió desanimado por no haber sido protegido -- "En mi corazón,
yo era un Yankee", dijo --- pero su confianza lo ayudo a superar sus
problemas de aquella primavera. En cambio, se enfocó en las aperturas en
las que lanzó bien durante aquellos entrenamientos. Estaba más
convencido que nunca de que con algunos ajustes era capaz de lanzar en
las mayores.
"Para mí, el beisbol no se trataba de ser un prospecto", dijo Nova.
"¿Qué podía hacer yo si la gente dudaba de mi? Lo único que podía hacer
era no pensar en eso y olvidarme del mundo. Prospecto o no, es difícil
llegar a Grandes Ligas. Yo sólo podía hacer mi trabajo. Piensa en todos
esos prospectos que están ahora en las menores. No todos reciben el
chance. A veces, simplemente no hay espacio para ellos. No importa que
la gente use la palabra prospecto al hablar de ti. Yo nunca me preocupé
por eso. Si yo hacía mi trabajo, y había lugar en el roster, me iban a
llamar".
La oportunidad llegó al final de la temporada del 2010. La primavera que
pasó con los Padres le enseñó que debía ser más agresivo contra los
bateadores, una estrategia que lo ayudó a mejorar en las menores durante
2009 y 2010. Los Yankees lo tenían en tan buena estima que lo usaron en
10 juegos al final de la temporada (terminó con 1-2 y 4.50 de
efectividad) y al final de la ronda regular lo mandaron a trabajar en
Tampa en caso de que necesitasen sumarlo el roster de postemporada de
2010.
Un día durante esa pasantía, cuando Nova estaba soltando pelotas, el
vice presidente de los Yankees Billy Connors, quien pasó 17 años como
coach de pitcheo en las mayores y se mantiene ayudando en ese rol
todavía, se le acercó a Nova y le preguntó si alguna vez había pensado
en lanzar recta cortada. Connors, quien como coach de pitcheo de los
Cachorros le había enseñado ese lanzamiento a Greg Maddux, le mostró a Nova cómo agarrarlo y le pidió que lo probase.
"Cuando lo vi lanzarlo, lo hacía con mucha facilidad", dijo Connors. "Le
dije, 'Esto te va a ayudar a ganar algunos juegos'. Uno ve muchachos
que la lanzan. Muchos no pueden hacerlo porque no les rompe bien. A Nova
le rompió bien la primera vez que lo hizo. Eso fue lo que me
impresionó".
Aquel momento transformó la carrera de Nova. Hasta entonces ninguno de
sus pitcheos secundarios proyectaban bien para las Grandes Ligas. La
recta cortada cambió eso. Además era un pitcheo que podía ayudarlo a
mantenerse sano.
"La razón por la que enseño el cutter es porque no tiene la presión de
la vieja slider, que obliga a los muchachos a doblar sus muñecas y
lanzarla con el dedo medio, lo que terminaba dañando sus codos", dijo
Connors. "Con este pitcheo, lo único que les enseño es a lanzarla con el
primer dedo, mueves la mano y la lanzas como si fuese una recta. Cuando
sale del dedo, se mueve hacia adentro".
Nova le tomó confianza al pitcheo con rapidez. La primavera siguiente,
el nuevo coach de lanzadores de los Yankees, Larry Rothschild le pidió a
Nova que hiciese unas pocas modificaciones y rápidamente la 'cutter' se
convirtió en una especie de slider. Nova dominó a tal modo el pitcheo
que salió del spring trainning de 2011 con un puesto en el equipo.
Durante su pasantía en las mayores en 2010, antes de que empezase a
trabajar con Connors, las tablas de PitchF/x tabuladas por
brooksbaseball.net registraron que Nova tiró solamente 11 sliders de un
total de 655 pitcheos (2%). En 2011, ese número subió a 340 sliders de
2.663 pitcheos (13%). Esta temporada, ha contado aún más con la slider,
128 de 670 lanzamientos (19%).
"No tiene esa rotación típica del slider", dijo Russell Martin,
receptor de los Yankees. "No ves ese punto viniendo hacia ti y no tiene
ese quiebre tan marcado a la típica slider. Se va más firme. Él lanza a
92 y de repente viene a 88 millas por hora".
Desde que aprendió el pitcheo de Connors y lo modificó mientras
trabajaba con Rothschild, el coach de Triple-A Scott Aldred y el
coordinador de pitcheo para las ligas menores, Nardi Contreras, Nova se
ha establecido como un sólido abridor de Grandes Ligas. Fue el segundo
abridor de los Yankees en la postemporada del año pasado y llegó a ganar
15 decisiones consecutivas.
Con trabajo colectivo, los Yankees lograron crear una carrera de Grandes Ligas.
"Buscar, firmar y desarrollar peloteros de ligas mayores es una tarea
muy difícil", dijo Newman. "Es duro. Se trabaja todo el año, cuesta
dinero, toma tiempo, hay muchos fallos. Uno se deleita con los Iván
Nova".
Y sin embargo, hay poco tiempo para que la organización celebre.
El lento comienzo de Nova esta temporada tiene a los Yankees buscando
más respuestas. Recientemente él y Rothschild han estado trabajando con
un cambio de velocidad, un pitcheo que no es desconocido para Nova. Él
lo lanzaba cuando lo firmaron, pero se estancó con el y necesitaba
comenzar de nuevo, con un nuevo agarre. Nova todavía no tiene suficiente
confianza para lanzarlo de forma frecuente en un juego -- hasta ahora,
sólo lo ha usado el 5% de las veces -- pero va en camino.
Y por supuesto, los Yankees tienen más de 200 potenciales Iván Nova en
busca de atención en las ligas menores, además. Hay hombres jóvenes en
República Dominicana, en Tampa, en Scranton, esperando por ese momento
en el que puede que aprendan algo que los impulse hasta las Grandes
Ligas.
Para muchos de ellos, ese momento nunca llegará.
"No puedo decirte todo el tiempo que pasamos examinando todo lo que
hemos hecho, lo que estamos haciendo y cómo podemos mejorar", dijo
Newman. "Es un ejercicio diario".
Así que la próxima vez que vean a alguien como Nova en el montículo recuerden que es algo casi milagroso.